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Tres (o cuatro) libros para leer frente al mar

14 septiembre, 2018
Cuentos sobre el mar

«¿Qué es en definitiva el mar? ¿por qué seduce? ¿por qué tienta? suele invadirnos como un dogma y nos obliga a ser orilla.» (Mario Benedetti).

El mar, el verano y la nostalgia. Y septiembre como colofón. No hay una combinación mejor para dar comienzo al curso. Empezar después de haber cogido a bocanadas ese aire salado que se te pega a la cara cuando paseas por la orilla.

El mar es verano. Es agosto. Es infancia. Aunque el mar permanece después de que todas estas cosas se acaben. Y sigue en el mismo lugar hasta el verano siguiente, hasta el agosto siguiente. Entonces vuelve con su olor a salitre, sus atardeceres sobre el horizonte, sus pisadas borradas en la orilla. La infancia no vuelve, por desgracia, pero sí su recuerdo pegadizo y terco envuelto en espuma.

Tengo entre las manos varios libros preciosos que hablan del mar y la felicidad que nos brinda. De su carácter indómito, de sus aires libertarios. De lo que el mar es a la infancia y también, de lo que la infancia es al mar. De cómo no puede entenderse lo uno sin lo otro, ni lo otro sin lo uno. Niños, mar, sal, olas, arena y recuerdos. Seguramente, no hay una combinación más perfecta que esa.

La ola

Cuento sobre el mar

Bárbara Fiore Editora nos tiene malacostumbrados: la belleza de sus libros se nos está subiendo a algunos a la cabeza. Con La ola de Suzy Lee, un libro mudo que constituye un efectivo retrato de la infancia perfecta, ha conseguido otra vez encandilarme.

La ola es una oda a la infancia. O más bien, a lo que debería ser una infancia feliz, entregada al juego, a la naturaleza, a la exploración y al descubrimiento. Una infancia tocada por la gracia del mar, de su fuerza y de su voracidad. Crecer junto al mar, crecer con el mar y contra el mar. Crecer en libertad, como lo hacen las gaviotas y los peces.

La infancia frente al mar

Cuentos sobre el mar

Ser un niño en este libro es pelearse contra la fuerza bruta del mar en una violenta batalla, y acabar devorado por esas olas que se levantan como largos colmillos. Ser niño es el temeroso intento de querer controlar los movimientos de las aguas con el poder de la mente, con magia o con un rugido. Es burlarse de una ola con el mayor de los descaros y salir perdiendo. Y es también levantarse después de la derrota y ser capaz de agradecer todos los tesoros marinos que esa ola ha dejado a su paso.

Cuentos sobre el mar

El mar como compañero de juegos. Las gaviotas fisgonas metiendo su pico donde no les importa. Y a cierta distancia, la figura de una madre, protectora, sonriente, satisfecha. ¡Qué fácil es verse reflejada en ese personaje silencioso y atento, que aguarda en la orilla a que el juego termine! ¡Qué fácil es querer para nuestros hijos ese mar, esa felicidad, esa temeridad, esa audacia! Y qué fácil es también ver en esa mirada de la madre un reflejo, un atisbo de otra niña, cierta nostalgia por la infancia perdida y recuperada ahora, junto al mar. Como espectadora.

Mi barco

Cuentos sobre el mar

Mi barco (Kalandraka, 2018) es un libro ilustrado con aura de cómic obra del prestigioso ilustrador florentino Roberto Innocenti. La historia ha sido ideada por el propio Innocenti, aunque los textos son de Amy Novesky.

Mi barco es un libro que se sitúa a medio camino de muchas cosas. Por ejemplo, a medio camino del cuento y del libro informativo. Del álbum ilustrado y del cómic. De la literatura infantil y del cuento adulto, de la historia y de la intrahistoria, de lo real y lo imaginado.

Cuentos sobre el mar

En Mi barco Innocenti nos cuenta la historia de Clementine, un barco mercante ficticio construido a principios del siglo XX. O quizás, más bien, nos cuenta la historia del siglo XX, vista desde la entrañas de esta embarcación: sus batallas, sus miserias, sus secretos, sus sonrisas robadas al mar, sus descubrimientos. El barco, el tiempo, la mar. El destino de Clementine y el del protagonista parecen estar sellados: ni la paz, ni la guerra consiguen separarlos. ¿O quizás no? Después de todo, ningún destino está escrito.

La memoria de Clementine

Cuentos sobre el mar

Este relato, que se erige en homenaje no solo a la historia del siglo XX, sino particularmente a su memoria y a las formas narrativas que ésta ha adquirido, tiene un gusto a Jorge Semprún. A Semprún y a El largo viaje que aquel autor emprendió hace ya muchos años por los abismos de la memoria histórica. Como ocurre en Mi barco, Semprún apostó por la creación de un sentido colectivo de esta memoria a partir del componente ficticio (que no falseado) de lo narrativo.

También aquí hay un largo viaje. Un viaje a través del tiempo. Un viaje a través del mar. Ese mar que también es memoria, que es pasado, que es nostalgia. Que es libertad. Y para los nostálgicos, para los libertarios, para los resistentes, este libro tiene algunos guiños impagables. Una bandera republicana, un puño en alto, un grito postrero de “¡No pasarán!”.

Ha sido un placer recorrer la historia con Clementine. Con Mi barco.

La ballena

La ballena y su secuela La ballena en invierno (Andana Editorial), dos libros de Benji Davis, una de los autores más buscados del panorama literario infantil actual, constituyen mi tercera propuesta para acercarnos al mar y a la infancia desde septiembre y desde la melancolía que este mes suele instalar en nuestras vidas.

Cuentos sobre el mar

Cada vez que leemos estos libros en casa, mi hijo pone de manifiesto su interés en trasladarse a la casa en la que vive Noé, el pequeño protagonista de este cuento. No le culpo. Una casa solitaria, construida en madera y pintada de todos los colores, que se alza lánguidamente sobre el costado de una playa salvaje. Una playa de pescadores. Una playa que no se parece en nada a las playas que estamos acostumbrados a visitar. Sin bañistas, sin cemento. Sin nada. Sólo un faro en la distancia y un mar intenso y feroz que se extiende hasta donde alcanza la vista.

La aventura de Noé

Cuentos sobre el mar

De ese mar puede salir cualquier cosa. En su rincón del mundo, una tormenta se desata con violencia sobre la playa y pone fin a su soledad. En la orilla asoma un amigo insólito para Noé: una ballena. El pequeño consigue rescatarla y cuidarla en la bañera de su casa. Aunque algunos de los regalos que el mar te brinda, es mejor devolverlos a su lugar. Por eso Noé y su padre se embarcan en una aventura para restituir a la ballena su libertad. En el invierno siguiente, cambiarán los papeles, y será la ballena la que rescate al niño y lo devuelva a su hogar.

Otras vez el sueño del mar. La naturaleza como compañera de travesuras. El juego en solitario, autónomo, intrépido. El mar como elemento incontrolable, lleno de fuerza, salvaje. El mar misterioso, que nos trae regalos y amigos inimaginables.

Cuentos sobre el mar

Hasta el verano que viene.

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2 Comentarios

  • Reply Nueve meses y un día después 14 septiembre, 2018 at 11:09 am

    Qué bonito escribes, joía. Se te ha echado de menos.
    Los libros tienen pintaza.

    • Reply Paula 17 septiembre, 2018 at 9:41 am

      ¡Gracias! Los libros son muy, muy molones 🙂

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