LIJ

Libros pop-up: tres recomendaciones sorprendentes

11 mayo, 2018
Tres libros pop-up

No hay biblioteca infantil que se precie, pequeña o grande, que no se haya visto en algún momento encandilada por el universo de los pop-up. De hecho, en muchas bibliotecas domésticas (y también escolares) el primer contacto con los libros para niños (y, por desgracia, en ocasiones también el último) viene de la mano de un pop-up que se ha convertido en uno de los mayores best sellers de la literatura infantil. ¿Quién no tiene en su casa un pollo Pepe despedazado, descuartizado y desmembrado con absoluta impiedad por las inocentes manos de un bebé eufórico? Pues, aunque cueste creerlo, hay vida  mucho más allá de ese tragaldabas que es el pollo Pepe.

El hecho de que el papel sea el elemento por antonomasia en el que cobran forma la mayoría de los libros puede parecer irrelevante, pero no lo es. Cuando nos encontramos con el libro como objeto, como lugar, como espacio físico en el que ocurren cosas, el material con el que está fabricado pasa a un primer plano. El papel es un material omnipresente y cotidiano en nuestra vida diaria. Quizás por eso nos cuesta ver lo realmente excepcional que es. Su porosidad, su plasticidad, su dureza son propiedades que hacen de él algo único. Además existen muchísimos tipos y cumple muchísimas funciones.

Los japoneses han sido pioneros a la hora de doblegar el papel y transformarlo en arte. El origami (papel plegado) y el kirigami (papel recortado) son dos disciplinas con siglos de historia. Aunque hoy en día el trabajo en papel se ha sofisticado enormemente gracias a la labor de los ingenieros del papel. La actividad de estos artistas se ha desarrollado extraordinariamente sobre todo a partir del siglo XIX y, más aún, desde el siglo XX.

Los orígenes de los llamados libros móviles podrían remontarse hasta el siglo XIII, con ingenios muy básicos que consistían básicamente en solapas y ruedas giratorias (un mecanismo denominado «volvelle»). Estaban asociados mayoritariamente a libros con temáticas astrológicas y, más tarde, también anatómicas. Pero fue a raíz de la popularización de los libros ilustrados y los libros infantiles cuando los ingenios en papel comenzaron a hacerse cada vez más intrincados y fantasiosos. El alemán Lothar Meggendorfer fue uno de los pioneros del siglo XIX en la ingeniería de papel. Su International Circus es una de las primeras referencias históricas de libros pop-up infantiles.

En 1932 la editorial americana Blue Ribbon acuñó el término pop-up. Con él se referían a esos libros que escapan de la bidimensionalidad a través del plegado y del movimiento. Así, al abrirlos nos asaltan y se disparan hacia la tercera dimensión. Desde entonces, la ingeniería de papel no ha hecho más que evolucionar. Algunos de los nombres más conocidos en esta disciplina son Jan Pienkowski, Roer Van der Meer, James Díaz, John Strejan, Robert Sabuda o Marion Bataille, entre otros.

Los libros pop-up tienen la capacidad para poner en cuestión la propia idea del libro. Nos obligan a reflexionar sobre el libro en tanto que objeto, con propiedades físicas y también plásticas. Los ingenios de papel desbordan el marco propio del libro y nos «embisten» con reflexiones. ¿Dónde se está desarrollando realmente la historia? ¿Qué relación guardo yo con este objeto que es el libro? ¿Cómo me afecta su movimiento, su volumen, el roce de sus páginas? ¿Cómo afecta todo ello a su contenido?

Para mí, ha sido una sorpresa redescubrir no sólo la belleza que esconden algunos de estos libros. Libros que huelen a tesoro, a sorpresa, a magia y a ilusionismo. También ha sido una revelación averiguar que existe toda una cultura del pop-up. Se trata de una cultura muy bien asentada, con sus propios gurús y su legión de devotos. En internet, por ejemplo, hay tal cantidad de información que resulta inabordable. Grupos de amigos del pop-up, tutoriales, videos… ¿Quieres hacer tu propio pop-up? Pues no te preocupes porque hay una cantidad ingente de materiales a tu disposición. Parece casi una religión. Os recomiendo especialmente un par de canales de Youtube que me han dejado hechizada: The Pop-up Channel y Best pop-up books. En ellos podréis aprender todas las técnicas de la ingeniería en papel o recrearos en algunas de las obras pop-up más impresionantes de la historia.

Por mi parte, ¿qué queréis que os diga? A mí me han captado. Soy una conversa total. Ahora sueño con colecciones de pop-up vintage y con fabricar mis propios ingenios. Quiero tener un montón de libros en tres dimensiones maravillosos que me dejen sin habla cada vez que se agitan ante mis ojos. Iremos poco a poco.

De momento, os enseño algunos de los más bonitos que tenemos en casa.

Antes estaba el mar

Libro pop-up

Antes estaba el mar es un libro conceptual. La prueba viviente de que los libros para niños pueden ser cualquier cosa. Que se puede abordar cualquier tema y huir de la simpleza en la que se cobijan algunos autores infantiles. En él los elementos metanarrativos cobran especial importancia. Aunque aborda cuestiones trascendentales como la pérdida o la desgracia, lo que llama verdaderamente la atención es la reflexión que hace sobre la materialidad del libro y sus significados. El objeto libro queda explicitado de tal forma que su anatomía, su forma, el espacio que ocupa, dejan de ser el lugar invisible en el que se desarrolla una historia para convertirse en parte de la narración. Los límites entre continente y contenido quedan difuminados en una historia en la que el libro se concibe como un todo integral.

Libro pop-up

Libro pop-up

Una reflexión de estas características no podía tener mejor canal de expresión que el de un pop-up. Los pop-up rompen los contornos del libro y los ponen en cuestión. Aquí no aparecen hasta el final, cuando la narración lo exige. El protagonista necesita transgredir los límites materiales del libro en el que está confinado. Sólo así podrá escapar a un destino en ruinas. Entonces las dimensiones del libro van descubriéndose progresivamente. Primero, de forma sutil, el volumen queda sugerido dentro de la propia ilustración. Luego, con algunas simples solapas. Hacia el final se produce todo un estallido de papel en forma de figuras dobladas que rebosan completamente la bidimensionalidad del libro.

Antes estaba el mar, de Éleonore Douspis, editado en España por Barbara Fiore, es una puerta de entrada estupenda al universo de los pop-ups. Esta obra nos permite recopilar algunas de las claves conceptuales más importantes de esta técnica y contextualizarlas dentro de la reflexión sobre el libro como objeto. Un imperdible.

Libro pop-up

Encyclopedia Prehistorica. Dinosaurs. Definitive Pop-Up

Libro pop-up

Este libro maravilloso no está en español. Pero cuando lo descubrí me pareció tan impresionante que decidí hacerme con un ejemplar en inglés. Ya sabéis la fascinación que en esta casa nos producen los dinosaurios, así que el éxito estaba asegurado.

En una familia como la mía, llena de locos de los dinosaurios y de los libros, esta obra de Robert Sabuda y Matthew Reinhart, dos de los genios del pop-up contemporáneao, es algo parecido a pasar la tarde en el parque de atracciones, darse un atracón de helado, utilizar el arcoíris como pista de aterrizaje, viajar en un unicornio recubierto de chocolate y saltar en una cama fabricada de algodón de azúcar, todo a la vez. No se puede pedir más.

Libro pop-up

Libro pop-up

Cada página de la Encyclopedia es un alarde de ingeniería y de técnica. El nivel de detalle que encontramos en todos los ingenios e ilustraciones es absolutamente asombroso. Pero además el libro esconde numerosas solapas plagadas de sorpresas. Son tantas que uno tiene la sensación de que en cada lectura se descubre una nueva.

Si alguien quiere pillar un buen colocón de dinosaurios y de preciosismo, todo en uno, este es sin ninguna duda el libro perfecto.

Libro pop-up

El bosque del perezoso

En El bosque del perezoso también se trata el tema de la destrucción, aunque desde un prisma más convencional que en el caso de Antes estaba el mar.

El libro nos cuenta la destrucción de un bosque y se vale de los pop-up para recrear lo que significa la desnudez. Y lo va consiguiendo página a página. A medida que transcurre la narración, el frondoso bosque que nos asalta en la primera página desaparece poco a poco. Primero es sustituido por las máquinas, que se disparan hacia nosotros. Pero progresivamente es la nada la que va ocupando todo el espacio. Y al final acaba por cubrirlo todo. El bosque se vacía y sólo queda el blanco del papel. Al menos hasta que el ser humano acciona el penúltimo de los ingenios. Una lengüeta. La lengüeta dispara los brotes verdes y con ella vuelve la esperanza. Y vuelve también el perezoso que da nombre al libro.

Este libro ideado por los ingenieros Anouck Boisrobert y Louis Rigaud, con un texto de Sophie Strady, editado por Hipòtesi, es una delicia para los sentidos. Destaca por su diseño y por su colorido. Pero también por la voluptuosidad con la que se despliegan y se contraen los diversos pop-up que configuran esta obra. Una obra que se yergue como todo un canto ecologista contra la deforestación.

Libro pop-up

También puede interesarte

Ningún comentario

Deja un comentario