Mimo con libros

Los cómics: un instrumento de animación a la lectura

5 diciembre, 2017
Cómics

Durante mucho tiempo los cómics han sido considerados lecturas menores. Y los lectores de cómics, lectores de segunda. A todos nosotros nos han mandado leer en el cole un montón de libros. Algunos profesores, los más anticuados, nos prescribían el mismo a toda la clase. Fray Perico y su borrico. El Quijote. La Regenta. Otros nos daban una lista más o menos extensa para que pudiéramos escoger un título. Y los más modernos simplemente nos dejaban elegir cualquier libro, así en general. Pero, ¿cuántos de ellos nos animaban a decantarnos por un cómic? ¿Es que no son los cómics un buen instrumento de animación a la lectura?

Hay mucha gente que no lee cómics. O así dicen. Yo no leo muchos cómics. No demasiados. Y sin embargo, si me pongo a rascar me doy cuenta de que sí he sido y soy aficionada a unas cuantas historietas o novelas gráficas. Astérix y Obélix, El Capitán Trueno, Tintín, 13 Rue del Percebe, Rompetechos, Los Cuatro Fantásticos, Spiderman, Persépolis, Maus. Y el mejor de todos: Mafalda. Nada del otro mundo, pero los cómics siempre han estado ahí.

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No considero que ninguno de estos títulos sean «lecturas menores». Es innegable que algunas de las historias de mi lista tienen un tono ligero y humorístico que las aleja de la literatura más seria y canónica. Pero tampoco es menos cierto que otras destacan por haber contribuido de forma notable a romper ciertos tabúes relacionados con la representación narrativa de los acontecimientos traumáticos de nuestra historia.

Pero lo más importante de todo es que hay muchísimos pequeños y jóvenes lectores que no se sienten tan atraídos por los libros como por los cómics. ¿Qué oscuro prejuicio nos ha llevado a desechar, así a las bravas, un formato que podría significar para muchos la puerta de entrada a la lectura? Aquí voy a tratar de desmontar estas viejas creencias con cinco argumentos que espero nos animen a todos a poner más cómics en nuestras vidas.

Viva la diversidad literaria

Necesitamos los cómics porque aportan color. Porque para nuestras bibliotecas, como para todo en este mundo, queremos diversidad. Cuanto más variadas sean, mejor. Cuantas más posibilidades tenga un niño de engancharse a la lectura, de que en su cabeza se accione algún resorte que le arrastre irremediablemente a ella, más probabilidades tendremos de que se convierta en un gran lector.

Plurilenguajes literarios

Los cómics tienen un lenguaje muy distinto al que encontramos en los libros. Y ello implica también que desarrollan estructuras narrativas muy diferentes. No es sólo que los cómics son evidentemente mucho más visuales. También permiten que ciertas historias se desarrollen con un mayor nivel de detalle y con mucha expresividad. Ni siquiera hace falta que el dibujo sea muy elaborado o artístico. La secuencia gráfica a base de viñetas ofrece unas posibilidades que, si se saben utilizar bien, puede dar resultados maravillosos. Estoy pensando, por ejemplo, en El Bueno de Cuttlas. Creado a partir de poco más que unos garabatos, manifiesta un grado de genialidad tan apabullante que sus historias llevan más de 30 años circulando incansablemente. Creo que sería genial que les diésemos a nuestros niños la oportunidad de comprender el mayor número de lenguajes posible.

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Un eslabón con las narraciones audiovisuales

De alguna manera, los cómics son además un eslabón entre la narración literaria y otros tipos de narraciones con las que nuestros niños y adolescentes están mucho más familiarizados. Me estoy refiriendo, claro está, a las narraciones audiovisuales: cine, televisión, videojuegos. No es sólo que su articulación se sostenga sobre elementos similares (la secuenciación o la escenificación de la acción, por ejemplo), sino que además muchos de los personajes que idolatran en las pantallas tuvieron su origen en el cómic. Para los niños que han tenido un mayor contacto con los expresiones audiovisuales en detrimento de los textos escritos, puede ser una buena forma de hacerles conectar con los libros y la lectura a partir de elementos que no les son del todo desconocidos.

Una conexión con el arte

Los cómics, además, son una puerta de entrada desde la literatura a otras manifestaciones artísticas. Es decir, puede servir para conseguir que algunos lectores se interesen también por otros tipos de lenguajes artísticos fuera de la literatura. Por eso, no es de extrañar que actualmente muchos de nuestros ilustradores, estudiantes de arte y artistas en general sean aficionados al cómic.

No necesitamos ningún motivo

El argumento para leer cómics más importante de todos, es también el más simple: porque sí. Como sucede con los libros, en realidad no necesitamos ningún motivo concreto para leerlos, más allá de que nos guste hacerlo. Porque son divertidos, entretenidos y bonitos. Porque son capaces de despertar nuestra fascinación. Y porque casi cualquier manifestación cultural que levante pasiones entre los niños debería contar con nuestro respeto, nuestro apoyo y nuestra admiración. En otras palabras, si a ellos les gusta y les hace felices, ¿qué más dará lo que nosotros pensemos?

¿Leéis vosotros cómics en casa?

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6 Comentarios

  • Reply Enrique 5 diciembre, 2017 at 9:47 am

    Mira que cuando hablamos la primera vez dije que nuestra pequeña lectora no era muy de cómics, ¿eh? Pues ahora resulta que ha enganchado uno de Zipi y Zape de los que trajimos de casa de cuando nosotros éramos pequeños, y no hay manera de que lo suelte. Lo lleva en el coche, en la silla de paseo, a la compra, a casa de los abuelos, a la cama… Incluso cuando no tiene el cómic físicamente consigo nos exige una y otra vez que le repitamos de memoria —«solo con la boca, mamá» dice ella— las historias de los hermanos. Si no lo veo, no lo creo.

    Otra cosa particular de algunos cómics como estos de Zipi y Zape, los de Ibáñez o Superlópez es que usan un vocabulario muy original. Usan palabras deliberadamente rimbombantes, muchas de ellas hoy en desuso. Son así otra manera más de ampliar vocabulario y de recordar, ¿no?

    • Reply Paula 13 diciembre, 2017 at 8:06 am

      Son lo que se llaman palabras viejunas.
      A mí Zipi y Zape me encantaban, pero ahora les tengo un poco de manía… Creo que las escuela de crianza de Don Pantuflo me chirría demasiado.

  • Reply remorada 5 diciembre, 2017 at 1:10 pm

    aprendí a leer para poder entender cómics y no he parado desde entonces <3

    • Reply Paula 13 diciembre, 2017 at 8:04 am

      🙂

  • Reply Bego 6 diciembre, 2017 at 11:30 pm

    de pequeña era fiel al don mickey y a asterix. en el instituto alternaba novelas con cómics de marvel y ahora ahora sigo con novela gráfica. es una lectura distinta a la de una novela pero no por ello menos intensa, a veces deja incluso más huella.

    • Reply Paula 13 diciembre, 2017 at 8:04 am

      Yo las novelas gráficas las tengo poco trabajadas, pero sigo leyendo cómics. Sobre todo Mafalda, como no.

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