LIJ

La literatura infantil soviética: 100 años de la Revolución

7 noviembre, 2017
Literatura infantil soviética

Hoy se cumplen 100 años de la Revolución bolchevique. Este suceso dio pie a la consolidación del comunismo en Rusia y tuvo múltiples repercusiones dentro y fuera del país. Una de ellas fue el gran desarrollo de la literatura infantil soviética.

Una auténtica revolución implica mucho más que un cambio en las instituciones políticas. Cuando hablamos de revolución estamos refiriéndonos a una transformación integral de las estructuras sociales, culturales y económicas en las que se organiza una comunidad. Para que esto ocurra, un régimen de estas características utiliza todas las herramientas que tiene a su alcance. El caso soviético ha transcendido sobre todo por el uso de la represión, la violencia y la censura. Sin embargo, esto nunca hubiera funcionado si no se hubiera instituido en paralelo un completo programa pedagógico que impregnó todas las manifestaciones culturales y que sirvió como instrumento de propaganda. La cultura al servicio del estado.

Los soviéticos escriben para los niños

Es en este contexto donde debe entenderse el rico desarrollo de la literatura infantil soviética. Ya la literatura rusa del siglo XIX había relucido como ninguna otra. Algunos autores destacados fueron Dostoyevski, Tolstoi, Gogol o Chéjov. Aunque el autor ruso más importante del siglo XIX en lo que a cuentos para niños se refiere fue Alexander Pushkin. Pushkin dejó algunos relatos que han perdurado más allá del tiempo y del espacio (Cuento del zar Saltan, El gallo de oro).

Literatura infantil soviética

“¿Cómo triunfó la revolución?” de Alisa Ivanovna Poret. Las imágenes de los libros han sido extraídas del proyecto de Princeton “Playing Soviet: the Visual Languages of Early Soviet Children’s Books, 1917-1953”

Contrariamente a lo que pueda pensarse, la tradición literaria infantil que alumbró la revolución bolchevique fue fabulosa. En 1933 el Estado soviético se hizo con el control de las publicaciones infantiles. A iniciativa de Máximo Gorki se fundó una editorial especializada llamada Dietizdat. Desde entonces la literatura infantil soviética contó con un apoyo sin precedentes. Incluso se creó la Casa del Libro Infantil, donde se investigaban las inquietudes de los pequeños lectores. Los postulados de lo que debía significar escribir para niños estuvieron firmemente defendidos por el propio Gorki.

Los cuentos de hadas son burgueses

Por supuesto, los cuentos infantiles adquirieron como principal propósito el de crear buenos comunistas. Se renegaba de las hadas, consideradas burguesas. Además se incorporaba el realismo socialista a la literatura infantil. Aunque, eso sí, se hacía hincapié en la necesidad de crear historias divertidas y de apelar a la imaginación de los niños. También se buscaba integrar el conocimiento científico en los relatos.

Los soviéticos no fueron los únicos que defendieron en aquella época una literatura infantil más pedagógica y alejada de las fantasías y fábulas tradicionales. La postura ambigua de María Montessori respecto a los cuentos de hadas es bien conocida. En España, la pedagogía libertaria también apostaba por el realismo. Así se expresaba en 1928 la maestra anarquista Antonia Maymón para referirse a los «cuentos de hadas»: «Si supieran todo el daño que hacen estos relatos, seguramente los sustituirían por observaciones reales y racionales».

La literatura infantil soviética: una revolución integral

Pero la revolución que introdujo la literatura infantil soviética no afectó únicamente a los temas. También implicó una transformación profunda de la concepción del cuento infantil, de su estructura y de su lenguaje. El lenguaje se adaptó al público más joven, al tiempo que reflejaba los valores soviéticos. Los autores trataban de ser comprensibles, claros y auténticos, pero prescindiendo del tono edulcorado típico de los cuentos de hadas. Era un lenguaje realista, directo, dinámico, jovial y divertido.

El carácter propagandístico y pedagógico de estas publicaciones afectó también al lenguaje visual. La necesidad de dominar las formas gráficas, que se vieron impregnadas de los nuevos avances técnicos y los nuevos estilos, derivaba de su capacidad para transmitir mensajes de una forma mucho más directa y rápida. De ahí la enorme importancia que tuvieron en este tipo de publicaciones los ilustradores. Algunos de ellos, como Vladimir Lébedev, obtuvieron con el paso de los años el reconocimiento internacional.

Entre los autores infantiles soviéticos algunos nombres destacados fueron Kornei Chukovski, Nikolái Nósov, Valentin Kataiev o Arkadi Gaidar. La obra clave de este último fue Timur y su pandilla.

Un proyecto en la Universidad de Princeton

Aunque los cuentos tradicionales rusos sí han llegado a España en distintas ediciones, no ha ocurrido lo mismo con los cuentos soviéticos. Estos han sido en general bastante inaccesibles. Parece ser que en Cuba sí abundaron las traducciones, aunque precarias, de muchas de estas obras.

Literatura infantil soviética

¿Cómo llega el chocolate al edificio Mosselprom? de E. Tarakhovskaia y Iulii Ganf.

No obstante, mientras investigaba para elaborar este artículo, he encontrado un proyecto alucinante de la Universidad de Princeton llamado «Playing Soviet: the Visual Languages of Early Soviet Children’s Books, 1917-1953» en el que recogen decenas de obras infantiles de la época. Se puede acceder a ellas de forma online y de manera gratuita. No están traducidas, así que para comprenderlas en profundidad es necesario saber ruso. Pero nos sirve para apreciar la genialidad de las ilustraciones y acercarnos a esta tradición tan sorprendente y fascinante que se inauguró hace ya cien años.

¿Habías oído vosotros hablar de la literatura infantil soviética? ¿Habéis leído algún cuento ruso?

 

También puede interesarte

8 Comentarios

  • Reply Bego 7 noviembre, 2017 at 8:30 am

    Pero qué maravilla esto de Princeton, qué pasada de ilustraciones. No sabía nada de este tema, me ha gustado mucho tu post 😀

    • Reply Paula 9 noviembre, 2017 at 10:26 pm

      Yo tampoco sabía mucho antes de ponerme a investigar y también lo he encontrado fascinante. La página de Princeton está genial, los americanos con cuatro cositas te montan todo un show… ¡Son la leche!

  • Reply Rosana 11 noviembre, 2017 at 5:49 pm

    Genial tu post, querida. As ever! 😉
    Gracias x ilustrarnos tan bellamente.

    • Reply Paula 15 noviembre, 2017 at 9:27 am

      Gracias por leerme con tanto cariño. <3

  • Reply Enrique 14 noviembre, 2017 at 10:44 pm

    Yo leí hace algunos años por casualidad una recopilación de cuentos tradicionales rusos, no soviéticos. Lo único que recuerdo es que me parecieron de lo más crudo, supongo que acostumbrado a la versión dulcificada de los relatos tradicionales que nos ha llegado a nosotros.

    Mola el diseño soviético. Es curioso verlo aplicado a algo como los cuentos infantiles 🙂

    • Reply Paula 15 noviembre, 2017 at 9:26 am

      Yo también tenía algo, aunque no recuerdo muy bien qué. Lo que sí recuerdo es una película de dibujos animados rodada en verso con la historia de “El zar Saltan” y que me encantaba.
      Mola mucho, muchísimo ese diseño.

  • Reply remorada 15 noviembre, 2017 at 1:29 pm

    lloro de emoción, fui dos años de primaria a un cole ruso y como me encantan las lenguas me llevaba todos los premios de ruso, que eran libros y revistas Misha. Mi infancia estuvo llena de cuentos provenientes de ese lado del mundo, casi todos de las míticas editoriales progreso y mir, que significa paz xD

    y los guardé con amor durante más de 20 años, se los heredé a mis sobris, pero los destrozaron. para cuando tuve otra hornada de sobris amantes de la lectura ya no quedaba ninguno T___T

    las ilustraciones eran una pasada, qué nostalgia.

    • Reply Paula 20 noviembre, 2017 at 10:49 pm

      ¡Ohhh! Pues me imagino que te andarás tirando de los pelos. Dan mucha pena esas cosas. Espero que tus sobris les sacaran por lo menos todo el jugo posible.

    Deja un comentario