Mimo con libros

Hogares lectores: 5 intervenciones en casa para animar a la lectura

16 octubre, 2017
Hogares lectores

Hay algunas intervenciones fáciles que podemos hacer para convertir nuestras casas en buenos hogares lectores. No estoy hablando de tirar paredes, o de ocupar una habitación entera para una biblioteca (aunque hay que reconocer que eso molaría mucho). Se trata de algunas cosas muy sencillas, al alcance de todos. En este post os dejo algunas recomendaciones.

El espacio que ocupan las cosas en tu vida

En casa tenemos una televisión bastante pequeña. Algunas veces se nos ha pasado por la cabeza cambiarla por otra más grande, sobre todo cuando hemos pasado alguna fase vital más peliculera (no como ahora). Porque, sí, claramente una buena peli se disfruta mejor en una buena pantalla.

Pero por otro lado, aunque estos pensamientos nos hayan asaltado de vez en cuando, desde el principio de los tiempos a los dos nos parecía que la televisión que teníamos ocupaba exactamente el espacio que queríamos darle a la televisión en nuestras vidas: 16 pulgadas.

A veces pienso que quizás deberíamos tener más presente el espacio que las cosas ocupan en nuestros hogares. No sé si le damos siempre a este asunto la transcendencia que merece. Opino que las cosas que no nos importan en exceso, no deberían ocupar demasiado espacio en nuestras casas. Es fácil olvidar que este espacio al final se traduce también en tiempo, en dinero y en desgaste mental. Deberíamos procurar relegar estos objetos a un segundo plano. Aunque, ciertamente, esto puede complicarse, sobre todo cuando tienes niños pequeños y tu casa se convierte en un pequeño gran almacén de juguetes. Pero hay que intentarlo.

Este debería ser el punto de partida para nuestros hogares lectores. Los libros necesitan espacio, así que démosles espacio. Llenemos alguna que otra bolsa de basura. Y luego ya pensemos en todo lo demás. 

librería

Los libros siempre al alcance.

Todo el mundo que conozca mínimamente los entresijos de la crianza moderna, sabrá de sobra que la primera persona en el mundo que se dio cuenta de que los niños son más bajitos que los adultos fue doña Maria Montessori. Así es. Por lo visto, a nadie antes que a ella se le había ocurrido que los niños no alcanzan los vasos guardados en la alacena que está encima del fregadero, ni pueden subir y bajar de camas demasiado altas ellos solos, ni lavarse las manos o mear en nuestros cuartos de baño para gigantes.

Otra cosa que no pueden hacer es coger un libro de una estantería que está demasiado alta. Es de sentido común. Así que lo mejor es que los libros estén a su alcance y que el acceso a ellos esté despejado.

¿Cómo ponemos los libros a su alcance? Las posibilidades son infinitas. Cajas de madera en el suelo, estanterías móviles,  especieros reconvertidos… Está muy de moda poner los libros en baldas finas y de frente, de manera que el niño pueda ver las portadas y elegirlos fácilmente. Yo, como siempre, soy partidaria de simplificar. En nuestro caso hemos liberado algunas de las baldas inferiores de la gran estantería familiar, de manera que sus libros están integrados con los libros de la familia, pero a su alcance.

¿Un sólo rincón de lectura? ¡Mejor muchos!

En la casa de un pequeño lector, los libros no deberían circunscribirse a un solo espacio. Igual que los juguetes tienden a colonizar todos los rincones, sería positivo dar un empujoncito a los libros para que hicieran lo mismo.

Una buena forma de lograrlo es creando «puntos de lectura» en varios lugares de la casa. La idea sería tener varios rincones de lectura «móviles» esparcidos por todas las habitaciones, en lugar de un único rincón de lectura. Para ello se pueden utilizar cestas, cajas de madera, cajas de cartón, baúles con ruedas… Cualquier cosa ligera que pueda llenarse de libros y que pueda moverse con facilidad. Si estos «puntos de lectura» se ubican cerca de ventanas para que entre buena luz natural, mejor que mejor.

Punto de lectura con cesta

Los cuentos como inspiración para decorar

No hace falta ser un experto en decoración para incorporar a nuestras paredes algunos elementos chulos procedentes de las historias infantiles. Hay láminas preciosas de cuentos populares, desde Caperucita Roja hasta El Principito. Si no queremos complicarnos mucho la vida podemos utilizar algunos objetos de merchandising bien conocidos, como el poster medidor que acompaña al libro ¿A qué sabe la luna?, en el que aparecen todos los animales que protagonizan esta historia.

También nos podemos poner creativos. Ya os he contado la que lié el año pasado en mi salón para dar cabida a nuestra particular casa de los ratones. Aunque eso no es nada en comparación con lo que uno encuentra echando un vistazo rápido a Pinterest: paredes enteras recreando complicados detalles de La Sirenita o Peter Pan, el Principito en la cabecera de la cama, un dragón sobrevolando el techo, una cama en lo alto de un castillo…

Una idea fácil y sencilla es utilizar una pizarra o un trozo de papel más o menos grande adherido a la pared, para escribir frases bonitas de nuestros cuentos: «Y esa misma noche nació un bosque en la habitación de Max y creció y creció hasta que había lianas colgando del techo y las paredes se convirtieron en el mundo entero»; «Había una vez un niño que un día encontró un pingüino en la puerta de su casa»; «Una noche a la luz de la luna llena, reposaba un huevecito sobre una hoja».

También podemos decorar con dibujos realizados por los propios niños de la casa, inspirados en sus cuentos favoritos. ¡Todo vale!

Un teatro en el salón

Una buena idea para animar a los niños a elaborar sus propias historias y a crear personajes, es familiarizarlos con el teatro y las marionetas. No sé si aún estarán disponibles, pero hace unos años en Ikea vendían unas marionetas de dedos que representaban algunos de los personajes más comunes de los cuentos infantiles: la bruja, el enano, el bufón, el rey, la reina, el príncipe, la princesa… Aunque, como todo, estas cosas pueden fabricarse en casa sin mucho problema. Con imprimir algún dibujo chulo y pegarle un palito detrás, ya tenemos unos títeres más que apañados.

En cuanto al teatro, darles un espacio para que desarrollen una narración, aunque sea pequeño, puede resultar interesante. Se puede utilizar una simple caja de zapatos, recortando una ventana en su fondo para crear el escenario. Si delante del agujero que hemos recortado ponemos papel de seda, los títeres los elaboramos con cartulina negra y cogemos una linterna, podemos además hacer un teatro de sombras, como este tan bonito del Club Peques Lectores.

También podemos hacer un teatro más grande, aprovechando por ejemplo la parte de abajo de una litera o de una mesa grande: si colgamos estratégicamente alguna tela a modo de cortina, tendremos un espectacular teatro con telón.

Y como siempre, podemos tirar de lo fácil. Ponemos a su alcance algunas marionetas que les motiven y que se apañen solos.

 

Y vosotros, ¿habéis hecho algún cambio en vuestra casa para hacerla más acogedora con los pequeños lectores del hogar?

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4 Comentarios

  • Reply Irene MoRe 16 octubre, 2017 at 7:04 pm

    La mayoría de sus libros están a su alcance, aunque reconozco que algunos los tengo “reservados” y sólo los leen si estoy yo con ellos. Lo siento mucho, pero es que son unos destroza y algunos ejemplares son demasiado bonitos.
    Ahora estamos en proceso de remodelación de habitación y vamos a poner varios especieros en la pared. La idea de la caja con ruedas me ha gustado mucho, algo similar haremos.

    • Reply Paula 23 octubre, 2017 at 8:55 am

      Te entiendo. Yo intento que estén casi todos a su altura, aunque los más grandes no caben en las baldas de abajo y están fuera de su alcance. Pero bueno, los piden cuando quieren leerlos y ya está… ¡Pero es verdad que lo destrozan todo!
      Lo de los especieros queda muy chulo… A mí me da un poco de cosa que los libros se estén cayendo todo el rato, así que ya me contarás.
      ¡Besotes!

  • Reply Bego 17 octubre, 2017 at 10:20 pm

    me encantan los rincones de lectura móviles ♥♥♥

    • Reply Paula 23 octubre, 2017 at 8:52 am

      ¡Sí! Nosotros tenemos una cestita que vamos moviendo. Me molaría tener una caja con ruedas, pero de momento nos conformaremos con la cesta…

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