Taller de creación literaria

Un título para un cuento: taller de cuentos II

29 septiembre, 2017

Hace unas semanas inauguré esta especie de taller de creación de cuentos con el binomio fantástico que dio lugar a «La tía Ramona». Hoy lo retomo con el juego que os propuse hace unos días en las redes sociales. En este caso se trataba de que me sugirieseis un título para un cuento. El martes recopilé todas las propuestas, las escribí en un papel, las metí en una bolsa, y con la ayuda de mi maravillosa y pequeña ayudante, escogí una al azar.

El propósito de este taller es animaros a construir historias y daros algunas ideas para que alentéis también a vuestros niños a crearlas por sí mismos. Y, para que engañaros, me sirve a mí para tomar conciencia de algunos procesos que ocurren durante la escritura y de los que normalmente no soy del todo consciente.

 


Los vientos

Se ha levantado aire. Y viene frío. Glenda va adentro a por un jersey. Refunfuño. A mí los vientos no me molestan.

Sopla un poquito más fuerte. Se me congelan las orejas. Glenda entra corriendo a por un gorro de lana. Estoy sentado en el porche, protestando. A mí los vientos no me molestan.

El aire se arremolina con la arena del pantano y viene denso. Glenda se levanta a por un pañuelo para taparse la nariz. Sigo rezongando. A mí los vientos no me molestan.

Las aguas del río se vuelven turbias. Los árboles se doblan sobre sí mismos, jadean y bufan. Glenda se mete dentro de la casa y ya no vuelve. Gruño bajito y me balanceo en mi mecedora. A mí los vientos no me molestan.

Toda la casa se agita. El cielo cruje. Una ráfaga me golpea en el pecho. Mi silla se eleva por los aires y salgo volando. Glenda me mira enfadada a través de la ventana. Estoy en el ojo del huracán. Vuelvo a farfullar. A mí los vientos…


 

Un elemento dinamizador: un título para un cuento

Escribir es una acción. Requiere movimiento. Necesitamos pasar del «sí, venga, el día que me ponga a escribir lo vais a flipar», a escribir de verdad. ¿Cómo? Con una idea que dinamice el relato. Un elemento al azar. Un título, por ejemplo. Aunque también podrían ser otras cosas. La primera palabra del cuento. La última palabra. El nombre de un personaje…

Con «La tía Ramona» vimos que cuando a una palabra se contraponía otra procedente de un imaginario completamente distinto, se generaba una chispa que daba lugar a situaciones fuera de lo común y muy ingeniosas. Pero en este caso partimos de un único elemento. Para que se produzca una chispa, tenemos que abordarlo de manera transversal, aproximarnos a él por caminos secundarios.

El proceso creativo

Precisamente este abordaje transversal es lo que podríamos denominar como «proceso creativo». La función del detonante sería por tanto poner en marcha el proceso creativo.

Aquí no hay una norma. Cada escritor tiene el suyo.

¿Cuál ha sido mi proceso creativo en este caso? Pues muy fácil: he procurado documentarme. No os preocupéis, no me he pasado toda la tarde en la Biblioteca Nacional investigando de manera concienzuda. Me he limitado a acudir a la fuente que me parecía más original, inocente y sincera:

—Jorge, si yo te digo «Los vientos», ¿tú qué piensas?

—Pienso que tengo frío y que me tengo que poner mucha ropa.

—Porque el viento te da frío, ¿no?

—Sí. ¿Me pones un vídeo del viento?

Le pongo un vídeo del viento. Pero no sé cómo buscar un vídeo en el que se vea bien el viento, así que pruebo varios términos en los buscadores, hasta que introduzco la palabra «huracán». Entonces vemos un vídeo del huracán Irma agitando las copas de unos árboles que se doblan sobre sí mismos.

—Jorge, ¿por qué no me dibujas el viento?

—No, no puedo. Porque el viento son muchas cosas.

¿Veis? Casi todos los elementos de la historia ya están ahí.

Sin miedo de las tijeras.

Entre los editores es famosa la anécdota que ha pincelado la obra del afamado cuentista Raymond Carver, a quien su editor Gordon Lish mutiló sus escritos de forma despiadada. Esta intervención, que iba contra la voluntad del autor, confirió a Carver el estilo lacónico, simple y conciso por el que su obra ha trascendido.

Y aquí va mi consejo estrella del día. Sé tu propio Lish. Sobre todo si lo que escribes son relatos. Quita todo lo que sobre. Si una frase tiene sentido sin una palabra, quítala. Y si el texto tiene sentido sin una frase, fuera también. No tengas contemplaciones. Mantén incluso aquellas supresiones que cambien el sentido del texto. El lector no tiene por qué saberlo todo. No tiene por qué entenderlo todo al dedillo. Como suele decirse, menos es más.

(Esta parte os la podéis saltar cuando juguéis con los niños: a ellos no les recortéis su historia, por favor).

 

¡Gracias a todos los que colaborasteis! ¿Os animáis a escribir un cuento a partir de un título?

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10 Comentarios

  • Reply Bego 29 septiembre, 2017 at 7:25 am

    Qué bueno lo de recurrir a Jorge. ¿En qué momento perdemos nosotros ese saber infantil?
    Tu relato es ?

    • Reply Paula 2 octubre, 2017 at 8:17 am

      Yo creo que en algún punto entre hacer fichas, no correr por la clase y sentarse muy recto.

  • Reply Idoia 29 septiembre, 2017 at 8:25 am

    Me encanta el resultado de tu relato y que hayas echado mano del ayudante! Tengo que probarlo.
    Me he acordado mucho de la peli ‘El editor’. La habrás visto, ¿no? Qué difícil equilibrio se plantea ¿en qué punto el texto deja de ser del autor y pasa a ser del editor? Nunca lo había pensado y es una reflexión muy interesante 🙂

    • Reply Paula 2 octubre, 2017 at 8:16 am

      Pues la tenemos ahí en la bandeja de pendientes. Yo y el cine estamos últimamente en horas flacas. Y encima a mi chico es la típica que nunca le apetece ver, así que… Necesitaré una noche para mí sola, jajaja.
      Pues de hecho, la viuda de Carver y el editor Lish se han estado disputando los derechos sobre la obra. Pero tengo que decir que para mí ese señor era un sinvergüenza: los derechos de autor siempre deben prevalecer.

  • Reply Diana 29 septiembre, 2017 at 7:46 pm

    Gracias por el cuento y por las recomendaciones. Estoy aprendiendo un montón. Lo del menos es más me lo tengo que aplicar más ?

    • Reply Paula 2 octubre, 2017 at 8:13 am

      Es que cuesta un montón auto-recortarse. Nos pasa a todos. ¿Cómo vamos a quitar esa palabra tan estupenda y certera, esa frase tan maravillosa que ha salido de nuestra cabeza? Por eso también es bueno contar con una segunda oponión. ¡Besotes guapa!

  • Reply Irene MoRe 29 septiembre, 2017 at 9:17 pm

    El relato me ha encantado, pero mucho más la forma en la que te has documentado,tu peque es un genio.

    • Reply Paula 2 octubre, 2017 at 8:12 am

      Jajaja, por lo menos sus respuestas son sencillas y naturales. Por eso dan juego…

  • Reply Nueve meses y un día después 13 octubre, 2017 at 6:39 pm

    Uy, yo lo de recortar lo llevo fatal jajaja. Mucho que aprender.

    • Reply Paula 16 octubre, 2017 at 8:08 am

      Recortar es algo que nos cuesta a todos. Por eso siempre es bueno contar con una segunda opinión, que nos ayude a ver lo que es fundamental y lo que es accesorio.

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