Mimo con libros

¿Por qué leer? 5 motivos para leer a los niños

27 septiembre, 2017

Que si vamos a leer más, que si tenemos que dar ejemplo, que si mira estos libros para bebés que buena pinta… Pero nada de esto responde a una pregunta muy básica. ¿Por qué leer? ¿Y por qué leerles? ¿Para qué? ¿Con qué fin? ¿Hay motivos para leer? No sé si estas preguntas pueden tener una respuesta correcta, pero estoy segura de que generan muchas respuestas equivocadas.

El primer error en el que caemos muchos (yo me incluyo) es el de creer que leyéndoles conseguiremos que nuestros niños sean muy listos. Vale, bien. Es evidente, y está ampliamente documentado, que la lectura tiene muchos beneficios cognitivos. No hace falta ponerse a analizar el córtex frontal de nuestro cerebro con demasiado detenimiento. Prueben a escribir un texto medianamente creativo después de haber leído un buen libro (o mejor dos); y luego repitan la prueba cuando estén atravesando una racha no lectora. Las palabras no fluyen igual, las oraciones no suenan de la misma manera. Se lo garantizo. Pero por más beneficios que tenga la lectura, ese no es un motivo de fondo para empeñarse en leer.

Quizás convendría partir de la premisa de que «leer no sirve para nada», tal y como defendía Ana Garralón en un extraordinario artículo publicado en su blog. No señor. Leer no nos hace mejores personas. No sé a ustedes, pero a mí me vienen enseguida a la mente algunos lectores estupendos, que son espantosos en todo lo demás. Tampoco nos da alas, ni nos libera, ni nos hace llegar lejos, ni nada de nada. ¿Por qué leer? O mejor dicho, ¿por qué leerles?

Los motivos para leer a los niños que propongo a continuación no son nada trascendentales. De hecho, quizás puedan parecer razones poco comunes o incluso triviales. Sin embargo, yo las encuentro absolutamente convincentes.

Porque es una manera fácil de entretenerlos.

Decía Cristina en este post que ella daba el pecho, colechaba y porteaba a su hijo, «porque era una madre muy vaga». A mí me pasa lo mismo con los libros. Soy una madre vaga. No tengo paciencia para preparar actividades súper creativas, de esas que tardas tres horas en concretar y ellos tardan cinco minutos en destrozar. Hay por aquí y por allá algunas madres admirables que tienen a sus niños entretenidos toda la tarde con unos juegos caseros de lo más elaborado. A mí me encantaría poder organizar estas cosas, pero mi mente no las procesa bien. Así que si tengo que distraer a los niños en casa, les leo. «¡Mamá, me aburro!». Pues ¡ea!, vamos a leer un librito. Y ya está.

Porque puedes hacerlo en cualquier parte

Una de las cosa bonitas de la lectura es que no requiere demasiada infraestructura. Con un libro nos vale. Incluso si no se tiene un libro a mano, es posible apañarse contando de memoria alguna de nuestras historias favoritas, tal y como proponía aquí. Así que los libros nos pueden ayudar a que la espera en el médico se haga más llevadera, a pasar un buen rato en la playa o en la piscina, a entretenernos durante un viaje en tren o, incluso, a jugar en la bañera.

Porque la lectura amansa a las fieras.

Pues sí, igual que la música, la lectura tiene un efecto relajante en los niños. Mi hija pequeña, que desde este verano vive un idilio total con los libros, acaba de empezar la guardería y sus profes nos cuentan que lo que más les ha ayudado a calmarla y a conectar con ella ha sido leerle un cuento tras otro.

Obviamente no todas las lecturas son iguales, pero en general es una forma ideal para tranquilizar los ánimos. ¿Por qué creen ustedes que los padres nos empeñamos en el cuentecito de antes de dormir? Pues porque así propiciamos que nuestros hijos entren en el estado zen necesario para que concilien el sueño.

 

Porque significa dedicarles un ratito en cuerpo y alma.

Prestar atención plena y consciente a nuestros hijos el tiempo que estamos con ellos no siempre es sencillo. Su imaginación y la nuestra van a velocidades distintas, sus juegos no siempre consiguen engancharnos y es fácil empezar a distraerse y a pensar en el cerro de tareas pendientes que tenemos por hacer. Pero cuando nos sentamos a leerles nuestra mente no tiene tantas oportunidades para evadirse y divagar: es una tarea que requiere concentración y dedicación casi exclusiva.

El ratito que dediquemos a la lectura colectiva será un ratito de estar juntos, de dar forma consistente a nuestros vínculos. En otras palabras: leernos es también una manera de querernos. ¿Quién no recuerda con cariño cuando su padre o su abuela le leían cuentos?

Porque puedes achucharlos todo lo que quieras

Pues eso. Cuando les leo los tengo tan cerquita y están tan calmaditos, que no puedo evitar aprovechar para achucharlos y besarlos todo lo que no me dejan cuando están espídicos, gritando y corriendo por toda la casa. Los niños no siempre van a oler como niños, ni van a ser siempre tan suaves, ni van a querer que les lea su madre toda la vida. Así que yo exprimo estos momentos todo lo que puedo.

 

Y vosotros ¿por qué leéis a vuestros hijos?

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8 Comentarios

  • Reply Bego 27 septiembre, 2017 at 8:35 am

    Pues sí, para pasar ratos juntos. Para mí son fundamentales porque no juego mucho con Victor, no me gustan los juegos brutotes que le van a él y, como lo sabe, siempre busca a su padre para jugar. Conmigo pasea y lee.

    • Reply Paula 2 octubre, 2017 at 8:22 am

      A mí me pasa algo parecido. Jorge se entretiene un montón jugando con muñecos e inventando historias y a mí me cuesta más que a su padre seguirle el hilo. Pero con leer no tengo problema (excepto con algunos libros infumables).

  • Reply Irene MoRe 27 septiembre, 2017 at 8:51 am

    Unas razones muy reales y muy válidas. Yo disfruto mucho leyendo, disfruto aún más leyéndole a ellos y me encantaría que ellos acabasen disfrutando igual. Te aseguro que por ahora el ratito de leer por las noches los tres juntos es nuestro momento favorito del día.
    Besazos.

    • Reply Paula 2 octubre, 2017 at 8:21 am

      Hay que aprovecharlo mucho Irene, que luego lo echaremos de menos. ¡Besazos!

  • Reply Idoia 27 septiembre, 2017 at 9:47 am

    ¡Razones de peso, sí señor! Además de que se concentran, aprenden vocabulario, desarrollan imagionación y tantas miles de cosas… 🙂

    • Reply Paula 2 octubre, 2017 at 8:20 am

      ¡Claro! Pero para mí eso más que en el rango de las motivaciones, viene en el de las consecuencias de la lectura. ¡Besotes!

  • Reply Nueve meses y un día después 27 septiembre, 2017 at 10:29 pm

    Ay, ¡me chiflan tus razones y es que las comparto todas! Aquí hay lectura diaria con achuche incorporado.

    • Reply Paula 2 octubre, 2017 at 8:18 am

      Es que lo del achuche es muy, muy importante. ¡Besitos!

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