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Tres libros para bebés de un año: primeras lecturas

25 septiembre, 2017

Una pregunta que surge pronto cuando un aficionado a los libros tiene un bebé es ¿cuándo puedo empezar a leerle? Y aunque no es el tema de esta entrada, ya os adelanto la respuesta simplificada: cuanto antes mejor. En cualquier caso, esta suele ser la primera pregunta de toda una retahíla: ¿Cómo se lee a un bebé? ¿Se entera de algo? ¿Qué cuentos puedo leerle? Hoy trataré de responder únicamente a la última de estas cuestiones, presentando tres libros para bebés de un año.

En general no soy muy partidaria de asignarle una edad a los cuentos ya que la idoneidad de un libro depende mucho de la madurez lectora de cada niño concreto. Pero con los bebés sí creo que es importante tener en cuenta algunas premisas básicas.

En primer lugar, no tiene ningún sentido empezar con historias muy largas. Como mucho una frase corta por página. «Una noche a la luz de la luna llena, reposaba un huevecito sobre una hoja». Eso sería más que suficiente. Aunque si solo tiene una palabra en cada página, casi mejor.

En segundo lugar, si la historia rima o puede cantarse es un plus. No hay nada mejor para atraer a un niño muy pequeño que el ritmo y la música. Si hay animales y nos enseñan sus sonidos, podemos estar seguros de que la historia va a triunfar.

Una de las cosas más importantes a tener en cuenta es el material con el que están hechos los cuentos. Una de las primeras fases que atraviesan los niños lectores es la de querer comerse los libros. Los libros de tela, con texturas y materiales distintos, son un placer para los sentidos. Los libros de plástico, aptos para la bañera, están hechos a prueba de bombas. En cuanto a los libros de cartón, son la opción más recomendable para plasmar las historias dirigidas a los más pequeños. Además hay muchos cuentos clásicos que están adaptados a este formato.

Aun con todo, yo soy de la opinión de que los bebés también deben ampliar su repertorio e incluir en él los libros de papel. Los libros infantiles son baratos y si uno tiene tanto, tanto éxito como para acabar destrozado, siempre puede reemplazarse. Por supuesto, si tenemos mucho aprecio por la integridad física de un libro en concreto, es mejor no dejarlo al alcance de sus diminutas y destrozonas manos.

Finalmente, hay algunos recursos literarios que funcionan muy bien en los cuentos para bebés. El más común es la repetición: que se repitan palabras, estructuras de oraciones, sintagmas, sonidos… Otro recurso habitual y que se utiliza conjuntamente con el de repetición, es el de la acumulación. Esto sucede cuando en la página dos ocurre lo mismo que en la uno, más otra cosa; en la página tres lo mismo que en la página uno y en la página dos, más otra cosa… y así sucesivamente, hasta la última página en la que puede haber alguna sorpresa.

Con estas pocas ideas ya estáis listos para realizar una pequeña escapada a las librerías con vuestros bebés. Pero por si queréis ir al grano, aquí os dejo mis tres propuestas.

Luna

Luna es seguramente el cuento más conocido de la colección «De la cuna a la luna» que edita Kalandraka y preparan el poeta y maestro Antonio Rubio y el ilustrador Óscar Villán. En esta casa hemos llegado tarde a esta colección, que hemos conocido ya con nuestra segunda hija. Algo imperdonable, porque son libros absolutamente obligatorios en las estanterías de cualquier bebé lector que se precie.

Luna es la demostración perfecta de que menos es más.  En este libro hay 38 palabras, y 31 de ellas son «luna». ¿Cómo puede funcionar algo así? Pues creedme, funciona. Es la magia de lo sencillo. La combinación del texto con las ilustraciones es una de sus principales fortalezas. Pero probablemente lo más interesante de este libro es que está pensado para ser cantado. Es una canción de cuna.

¿Y cómo lo cantamos? Pues como os salga. Dejad que fluya. Podéis adaptar el texto a vuestra melodía como hace mi tía Fina, que se salta algunas palabras para que cuadre con la canción que ella tiene en la cabeza. O podéis rapear, como hace mi compadre con nuestros hijos. O susurrar, como hace mi hijo de tres años al «leérselo» a su hermana. Y si tenéis dudas, siempre os quedará youtube.

Por el camino

Por el camino (Kalandraka), es un libro de la ilustradora Mariana Ruiz Johnson. Rico en detalles, con una paleta cromática tremendamente vibrante y con predilección hacia el detallismo de inspiración natural, el trabajo de esta ilustradora es una auténtica delicia. Además se nota que los animales son lo suyo y este libro está plagado de ellos.

Este cuento, editado en un cartón suave y gustoso y con un tamaño muy manejable, combina perfectamente los dos recursos literarios antes citados: la repetición y la acumulación. Además la historia está escrita en verso. Es evidente que toda la obra ha sido concebida cuidadosamente pensando en los primeros lectores. En ella se nos cuenta cómo aparecen «andando por el camino» varios animales con sus cachorros, que cada vez son más (desde mamá elefanta que viene con una elefantita, hasta el señor bicho que llega con sus diez bichitos). Todos ellos se disponen a celebrar el cumpleaños de la ballena, que los espera radiante al final del camino.

¡Qué susto!

No se habla lo suficiente de la importante labor prescriptora que tienen los libreros aún en estos tiempos digitales. No sé a vosotros, pero a mí lo que sigue arrastrándome a visitar las librerías de mi entorno en un mundo dominado por Amazon es poder conversar con ellos y escuchar sus sugerencias. Recientemente han empezado a aparecer por casa libros de la editorial OQO gracias a la librera que está detrás del proyecto de Cuenta un cuento, una pequeña librería infantil situada en uno de esos barrios madrileños de la periferia que aún se resiste a la gentrificación.

¡Qué susto! es un cuento ideal para una lectura compartida entre los bebés y sus hermanos más mayorcitos. Leer a niños de edades distintas, sobre todo si son niños de ideas claras, puede ser el caldo de cultivo perfecto para que se produzca una batalla campal. Todo un suplicio. Por eso es importante contar con libros versátiles, que se ajusten a varios tipos de lectores. ¡Qué susto!, con una historia ligeramente más elaborada, es uno de estos libros.

Lo que más me gusta de este libro es su puntito irónico. No es fácil hacer libros infantiles con sentido del humor, y menos aún para bebés. Si un libro para niños nos hace reír de una forma sincera, podemos estar seguros de encontrarnos ante un buen libro, ante un libro inteligente.

¿Qué libros tienen vuestros bebés? ¿Conocíais estos?

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4 Comentarios

  • Reply Silvia 25 septiembre, 2017 at 8:54 am

    Tenemos «De la cuna a la luna» de la mayor, al peque de 9 meses le encantan. Me apunto los otros dos, tienen buena pinta. Gracias.

    • Reply Paula 2 octubre, 2017 at 8:30 am

      Es una colección super bonita, a mí me encanta.

  • Reply Bego 26 septiembre, 2017 at 9:13 pm

    Nosotros teníamos el hungry caterpillar en cartón duro, ya sabes, un exitazo siempre.

    • Reply Paula 2 octubre, 2017 at 8:29 am

      La oruga glotona es un imprescindible de manual.

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