Mis historias y otros cuentos

La transformación de la oruga o seguir siendo un niño

11 septiembre, 2017

La pequeña oruga glotona, el superventas publicado por Kókinos, fue uno de los primeros cuentos que tuvimos en casa. En este clásico Eric Carle explica el hambriento viaje de una pequeña oruga hasta su transformación en mariposa. A Jorge le encantaba enumerar todo lo que la oruga iba comiendo. Pero como ocurre con tantas otras cosas, un día se cansó de él y durante mucho tiempo no hubo forma de volver a retomarlo.

Pero hace poco, no recuerdo bien por qué, salió el tema de las orugas y las mariposas. Aunque yo no estaba presente, me imagino que la conversación transcurriría más o menos así:

—(Papá) Había una vez una oruga que se convertía en mariposa…

—(Jorge) ¿Por qué?

—(Papá) Pues porque las orugas construyen un capullo, se fabrican una casa con hilos de seda, se meten ahí, y cuando salen ya no son orugas: salen transformadas en mariposas.

—(Jorge) ¿Por qué?

—(Papá) Tenemos un libro que lo explica muy bien, ¿quieres que lo leamos?

Desde entonces La pequeña oruga glotona ha regresado a nuestras vidas. Y con ella el tema de la transformación y sus consecuencias está adquiriendo cierta relevancia entre las dudas existenciales que nos asolan en esta casa.

Una mañana, después de descubrir por enésima vez que la oruga sale de la crisálida convertida en mariposa, Jorge, muy pensativo, me preguntó.

—Mamá, ¿y los dinosaurios en qué se transforman?

Intenté explicarle que los dinosaurios no se transformaban en nada, que eso sólo lo hacían las orugas, que los dinosaurios después de salir del huevo sólo crecían y crecían. Él no insistió más, pero yo no estaba segura de que me hubiera entendido.

Mis sospechas se confirmaron hace un par de semanas. Estábamos en el sofá, jugando a ser distintos dinosaurios, el triceratops, el gallimimus, el tiranosaurio, cuando de pronto me miró fijamente y me dijo:

—Mamá, yo no quiero ser oruga, ni dinosaurio. Yo quiero ser sólo un niño.

Los cuentos más sencillos son a veces también los más complicados.

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2 Comentarios

  • Reply Bego 11 septiembre, 2017 at 9:18 pm

    ♥♥♥
    Siempre me sorprende lo que rumian las cosas y cómo tienen mucho más entendimiento y sensibilidad que muchos mayores.

    • Reply Paula 14 septiembre, 2017 at 12:53 pm

      Pues sí. Te crees que no pero se les quedan las cosas grabadas a fuego. Y luego reinterpretan que da gusto.

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