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3 libros de ratones

5 septiembre, 2017

¿Cuántos ratones podríamos rescatar de nuestros recuerdos infantiles? Mickey Mouse, con su voz raspada y en falsete. El ratoncito Pérez que desde hace años, sin que nadie sepa por qué, colecciona los dientes de leche de los niños pequeños. Basil el ratón superdetective que nos recordaba a Sherlock Holmes. Remy que se coló en una de las mejores cocinas de París para preparar su Ratatouille. O Gerónimo Stilton, el famoso periodista. Gracias a estos y a otros personajes sabemos algunas cosas importantes de los ratones. Por ejemplo, que viven en las paredes de nuestras casas, que su gran perdición es el queso y que tienen una relación de amor y odio con nuestros amigos los gatos.

Aunque los ratones de nuestras fantasías son casi siempre seres amigables, cantarines y risueños, su imagen en la cultura popular tiene algunos claroscuros. Por un lado, los ratones destacan en las fábulas por su pequeño tamaño. Se identifican como seres hogareños, tímidos pero también astutos, valientes, audaces, ingeniosos y trabajadores. Seguro que todos recordamos la imagen de la ratita presumida que lalaralarita, barría su casita. Y ello a pesar de que, por otro lado, los ratones se han asociado también a epidemias, a suciedad o a cloacas. Incluso se ha creído que tenían una conexión con el inframundo.

Los ratones de los tres libros a los que me refiero aquí presentan algunos de los rasgos más positivos que solían aparecer asociados a ellos en muchas historias clásicas. Son ratones muy humanizados, con inquietudes y problemas domésticos similares a los nuestros.

La casa de los ratones.

La casa de los ratones es en realidad una colección de libros que narra las aventuras de Sam y Julia, dos pequeños ratoncitos que habitan en la peculiar casa de muñecas construida por la artista Karina Schaapman. En España de momento han sido publicados dos álbumes, editados por Blackie Books.

Creo que existen pocos libros infantiles capaces de igualar en belleza a este. Schaapman estuvo años trabajando en la elaboración artesanal de todas las habitaciones que componen esta casa de ratones. Toda su obra está llena de detalles elaborados con mucho mimo y cuidado. Después fue trazando historias protagonizadas por sus distintos habitantes, que quedaron plasmadas en las fotografías que componen las ilustraciones del libro. Los relatos son además costumbrismo en estado puro. Son historias de una sencillez brillante, atemporales, sumergidas en la candidez de la infancia, en su cotidianeidad doméstica, con narraciones multiculturales, llenas de color, de música y de juegos.

La casa se conserva actualmente en la Biblioteca Pública de Amsterdam, aunque gracias a estos libros todos podemos disfrutar de esta delicia desde nuestro sofá.

Frederick.

Frederick es un ratón un poco especial. En lugar de recoger nueces y paja para el invierno como el resto de los ratones, durante el verano se dedica a recolectar rayos de sol, colores y palabras. Su labor comienza a probar su utilidad a medida que el invierno va pasando y las provisiones empiezan a escasear. Sin duda, tener un poeta en la familia resulta ser muy reconfortante en momentos de necesidad. Frederick nos demuestra que para vivir y sobrevivir hace falta algo más que comida, que alimentar al espíritu es también vital y que el trabajo intelectual y creativo tiene mucho valor.

Esta fábula fue creada por el holandés Leo Lionni. Convertida ya en un clásico de la literatura infantil del siglo XX, ha sido en España recuperada por Kalandraka. Aquí no se nos presenta una narración moralizante al estilo de “La cigarra y la hormiga”, historia que sin duda Lionni revisa en este cuento. Al contrario, parece más bien un canto a la diversidad, al valor que aporta lo diferente y a la libertad creativa.

Historias de ratones.

Kalandraka está haciendo una labor encomiable al recuperar algunos de los cuentos más importantes de la literatura infantil contemporánea. Esta obra es una muestra más de ello. Publicada por primera vez en 1972, Historias de ratones fue creada por uno de los más grandes e interesantes ilustradores infantiles del siglo XX: Arnold Lobel.

Este libro recoge las siete historias que papá ratón les cuenta a sus siete ratoncitos antes de dormir. Todas hablan un lenguaje claro y directo, que apela directamente a su público: los niños. Son historias humildes, francas y sencillas. La magia que desprenden no se vale de grandes aspavientos ni de fuegos artificiales para hacerse notar. Lo mágico llega a la narración casi como a nuestra vida diaria: por la puerta de atrás, despacito, sin hacerse notar, como si hubiera estado allí siempre. Ahí reside una de las fuerzas narrativas de los textos de Lobel. Esta es además una de las razones por las que esta lectura cautiva tanto a los pequeños de la casa.

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4 Comentarios

  • Reply Bego 5 septiembre, 2017 at 7:11 am

    Apuntadas las recomendaciones. Me gusta especialmente Frederick. ¡Gracias!

    • Reply Paula 8 septiembre, 2017 at 10:33 pm

      El último es del autor de Sapo y Sepo…

  • Reply Nueve meses y un día después 5 septiembre, 2017 at 2:04 pm

    Ay, pues ninguno conocía y tienen muy buena pinta todos. Buena reco. ¡Gracias!

    • Reply Paula 8 septiembre, 2017 at 10:33 pm

      ¡Ya me contarás!

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