Mimo con libros

Yo leo, tú lees o educar en el ejemplo

4 septiembre, 2017

Empezaremos por lo básico, por lo más simple. El quid de la cuestión. La idea fundamental que no me cansaré de repetir: si quieres que lean, tienes que leer y tienes que leerles. En realidad, no hace falta nada más para animar a la lectura. Ni nada menos.

Seguro que muchos recordaréis aquel famoso anuncio del año 2007 del Plan de Fomento de la Lectura, que rezaba “Si tú lees, ellos leen”. Esta campaña fue tan sencilla como efectiva. Por eso no sólo cumplió a la perfección con su función, sino que además consiguió consolidarse de una forma duradera dentro de nuestra memoria colectiva. Aquella publicidad resumía perfectamente la clave que debe animar cualquier programa de fomento de la lectura, ya sea social o familiar, público o privado.

Aunque lo cierto es que este axioma podría llevarnos mucho más lejos. En realidad, podría aplicarse a casi cualquier aspecto educativo. Si quieres que coman sano, come sano. Si quieres que no peguen, no pegues. Si quieres que les guste Juego de Tronos… Bueno, seguramente habrá cosas que hagan sin necesidad de tener un referente. De todas maneras, creo que la expresión popular que nos anima a “predicar con el ejemplo” lo resume perfectamente.

Partir de esta premisa, de la necesidad de dar buen ejemplo, puede también alentarnos a olvidar definitivamente ciertos planteamientos pedagógicos más autoritarios y jerárquicos, del tipo “porque lo digo yo”. Cualquier aproximación a la lectura que no esté acompañada del buen ejemplo de los cuidadores, seguramente será inútil. No tiene sentido obligar a leer. Como tampoco tienen seguramente mucho sentido las lecturas obligatorias. Pero ese es otro tema.

Identificar el problema: leer nos cuesta

Pero, ¿por qué algo aparentemente tan sencillo puede resultar tan complicado? Pues en primer lugar, porque no es el único factor. Hay muchos condicionantes que no dependen de las familias, y ni siquiera de los colegios. Hay condicionantes culturales (el impacto de otras formas de ocio, la tradición literaria) o institucionales (la labor de las bibliotecas públicas, la existencia de una red de librerías bien asentada), entre otras muchas cosas.

Pero además, como resultado en parte de la mezcla de algunos de estos ingredientes, leer nos cuesta. La desidia se ha instalado entre nosotros. Tener la televisión enchufada todo el día como si fuera música ambiental no ayuda. Como tampoco ayuda no tener libros en casa atractivos y a la mano. O no encontrar 15 o 20 minutos todos los días para sentarnos con ellos a leerles, o sentarnos cerca de ellos a leernos. Y por si fuéramos pocos, el smartphone y la tablet llegaron a nuestras vidas para quedarse.

¿En qué consiste la animación a la lectura?

Cuando hablamos de animar a la lectura, en el fondo estamos hablando de ofrecer herramientas para superar ese momento de desidia. Tener libros a mano que nos sirvan constantemente de recordatorio. Encontrar un ratito para sentarnos con ellos. Poner cómodo un rincón de la casa para que nos resulte más apetecible. Inventar algún juego que haga que a todos nos divierta más ese momento. Pero la idea clave es aquella que acuñaron con tanto éxito en 2007: “Si tú lees, ellos leen”.

Hay que leer. Hay que leerles. Encontrar el momento y si no se encuentra, forzarlo. Eso sí: forzar el momento, pero no forzar la lectura. No se obliga a leer. Leer no es un castigo. Hay que leer con mimo, con cuidado, con respeto. Leer a los niños, tratando de adecuarse a sus ritmos, a sus gustos, a sus pasiones. Pero sin olvidar tampoco nuestras debilidades. Leer, leer. Leer con amor. Leer mucho, muchísimo. Así de sencillo.

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14 Comentarios

  • Reply Diana 4 septiembre, 2017 at 6:55 am

    Maravilloso tu primer post 🙂 Imposible estar más de acuerdo. ¡Ya no recordaba aquella campaña para la lectura! En mi casa siempre ha habido libros como si fuera aquello una biblioteca y recuerdo a mi madre leyendo siempre. En casa de Adrián, por el contrario, no había ni libros. Sin embargo, es cierto que a su abuelo le gustaba leer y yo creo que eso a él le marcó a nivel emocional. Sea como sea, lo cierto es que le encanta desde siempre.

    Son muchas las veces en las que pillo a Mara mano a mano con un cuento; siguiendo cada página con atención como si realmente estuviera leyendo. Así que yo creo que le gusta. Veremos si mantiene la afición.

    Beso enorme, Paula.

    • Reply Paula 4 septiembre, 2017 at 9:19 pm

      ¡Gracias mi niña! A mí también me encanta pillarlos de improviso ahí con un cuento entre las manos. Ahora Jorge muchas veces lee a Olivia (como él se sabe los libros de memoria, parece que lee de verdad). Y también he pillado alguna vez a Olivia haciendo algo parecido a leer: empieza a pasar páginas y a emitir soniditos como si estuviera leyendo, jajaja, yo me meo.
      ¡Besos enormes!

  • Reply Irene MoRe 4 septiembre, 2017 at 8:23 am

    Nosotros no nos vamos a la cama nunca sin nuestro cuento de buenas noches y cuando viajamos lo primero que entra en la maleta son los libros. Deseando leerte más.

    • Reply Paula 4 septiembre, 2017 at 9:15 pm

      ¡Qué bien! Pues eso está genial, además los cuentos les dejan súper relajaditos. Los de los libros en la maleta es tremendo, ahí envidio a los que se han acostumbrado al ebook (yo no lo consigo, soy de libros en papel).
      ¡Gracias enormes guapa!

  • Reply Krika 4 septiembre, 2017 at 8:30 am

    Ay, mi mayor impedimento para leer es el móvil. Ni niños, ni quehaceres, ni pimientos en vinagre, todo eso son excusas, si no leo es porque me entretengo con el móvil. Así que he decidido por las noches, poner modo avión y coger un ratito el libro que tenga en ese momento entre manos. Lo malo es que lo hago cuando ya están acostados. Aunque por otra parte, también leemos juntos, leemos todas las noches, que diría incluso que es el ratito que más me gusta del día. Y leemos por el día, no todos, pero sí que nos gusta de vez en cuando tumbarnos en la cama todos juntos con unos libros.
    Mucha suerte en esta nueva andadura preciosa. Un beso!

    • Reply Paula 4 septiembre, 2017 at 9:13 pm

      Te entiendo perfectamente, a mí me pasa lo mismo. El móvil es el mal. Yo quiero limitar también mi uso del aparatito, pero no sé cómo plantearlo… A veces lo llevo peor y otras un poco mejor, pero en general mi relación con el bicho es más que mejorable.
      ¡Besotes y gracias por pasarte!

  • Reply Sonia de vitamina D 4 septiembre, 2017 at 1:12 pm

    En casa leemos muchos cuentos, los tenemos en el salón, al alcance de sus pequeñas manos y a ellos les encanta el momento de tumbarnos en la cama o relajarnos en el sofá a leer. Lo malos es que a mí me queda poco tiempo para que me vean leyendo. Me ven más a menudo con el móvil o el ordenador, que son mis medios para trabajar. Mucha suerte con el blog!!

    • Reply Paula 4 septiembre, 2017 at 9:10 pm

      ¡Qué difícil es sacar esos ratitos! A mí la verdad es que de momento pocas veces me ven ellos leyendo, porque son todavía muy pequeños y requieren mucha atención, así que si saco algo de tiempo para leer algo mío suele ser por las noches, cuando ya están dormidos. Pero sueño con el momento en el que pueda bajar con mi libro a la piscina o a la playa y que mi trabajo consista en levantar de vez en cuando los ojos de la lectura para asegurarme de que sigue todo en orden.

  • Reply Deditos en la masa 4 septiembre, 2017 at 1:38 pm

    Ya ye digo. Está claro como dice Diana que se puede leer sin que en tu casa lean, pero te lo aseguras con micha mayor probabilidads si lo haces. Recuerdo perfectamente la sensación de querer leer porque veía a mi madre con la cabeza metida ahí y se la veía encantada, así que yo me convencí de que algo bueno tenía que tener.

    Oye, y por pedir que no quede, para otro día, ?cómo se empieza cuando es un bebé de un año? La Reina Mora tiene casi 14 meses y no hay manera de leerle un libro porque sólo quiere comérselo, así que jugamos con él y pasamos las hojas.

    Me encanta tu nueva aventura. Mucha suerte! ?

    • Reply Paula 4 septiembre, 2017 at 9:04 pm

      Al final leer, leerles, hablar de libros, que los libros tengan presencia en su vida, es lo que está en nuestra mano hacer. Luego cada persona es un mundo, no es un método infalible.
      ¡Sí! La lectura para bebés tendrá mucha presencia aquí. No te agobies demasiado, cada niño tiene su ritmo. Si dejáis libros a su alcance (mejor de cartón), pasáis las páginas y tratáis de leerle aunque sea unas líneas, ya estáis haciendo mucho. El tipo de libros también hace un montón. A mí para bebés me encanta la colección de Kalandraka de “De la cuna a la luna”, que son unos cuentos de Antonio Rubio que se pueden cantar, y eso a los más peques les mola (hay tutoriales en youtube para cantarlos, pero son super intuitivos y casi te sale solo).
      En mi experiencia te diré que mis niños han sido muy distintos en su acercamiento a los cuentos. A Jorge traté de leerle desde los seis meses. Al principio pasaba de mí, lógicamente y yo me sentía un poco lerda. Pero cuando tenía 10 meses compramos unos libros sencillísimos que le atraparon. Y luego en seguida empezó a pedir historias más largas. En cambio con Olivia nunca he tenido que “sentirme tonta” porque leíamos a Jorge y ella estaba por allí rondando. Era todo más natural. Y sin embargo ha tardado más en interesarse por los libros (empezó a los 14 meses más o menos). Ahora le chiflan, pero aún no ha dado el salto a las historias largas.

  • Reply Nueve meses y un día después 4 septiembre, 2017 at 1:48 pm

    Toda la razón. Aquí los libros no se perdonan antes de dormir. Todas las noches leemos cuentos, lo tuve claro desde siempre. A mí, sin embargo, el móvil me atrapa. Con lo lectora que yo era…

    • Reply Paula 4 septiembre, 2017 at 8:48 pm

      El móvil es el mal. Yo me resistí en su día al smartphone por esto, pero al final caí, como todos. Y te chupa la vida.

  • Reply Bego 5 septiembre, 2017 at 7:00 am

    Gran declaración de intenciones que además comparto al cien por cien. Nosotros leemos, aunque para mí gusto de ratón de biblioteca me gustaría que leyéramos más, pero me aguanto, no digo nada ni me lamento, porque sé que la clave es no forzar. Ya llegará.

    • Reply Paula 8 septiembre, 2017 at 10:26 pm

      Pues haces muy bien. Yo creo que forzar es la peor estrategia que podemos seguir. Ya llegará, pero de momento no va mal la cosa.

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